CAST / GAL

Desde la soledad del aeropuerto
Elena Vallarte, 53, Puente Tocinos

Me estiraba para parecer mayor. Los de seguridad no parecían advertir nada extraño en mí. Veía marcharse al resto de pasajeros, entre abrazos y besos, de quiénes habían acudido a recibirlos. En mi interior, una sensación de abandono cada vez mayor. Era la vida la que me había llevado hasta allí. El taxi recorrió las calles hasta la única dirección que tenía. En la puerta, el aviso de un telegrama que nunca recogieron. Unos pasos en la escalera. Un abrazo. Un encuentro. Muchos miedos después, mis niñas nos esperan en la misma sala de aquel aeropuerto.
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