CAST / GAL

El fin del mundo.
C, 17, Santiago de Compostela

Siempre fui un niño intrépido, un explorador en cuerpo y alma.
Cuando me propuse llegar al fin del mundo supe que iba a llevarme años, pero nunca pensé que me llevaría toda la vida.
Tras décadas alejado de todo, lo había logrado.
No había nada a mi alrededor, fui el primero en llegar tan lejos.
Cuando me fijé más, pude ver una roca que tenía algo grabado.
Con la escasa luz que había, tuve que acercarme para verlo bien.
Tenía mi nombre grabado.
En el suelo había un agujero. 
Y en el hoyo había un esqueleto.
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