CAST / GAL

La amiga
Marpy, 65, A Coruña

Supo que tendría que llamar, una disculpa, un abrazo. Fue al encuentro. Cuarenta años después. La amistad no se rompe. Habían pasado sin saber demasiado la una de la otra. Pero era su amiga del alma y había regresado. Cuando llamó y le abrió la puerta, se rompió en mil pedazos. Lloraron y se fundieron en un abrazo. Sin reproches, sin preguntas...El destino las había puesto de nuevo ahí y esta vez estarían teniendo contacto y hablando de sus cosas, de la vida.
Porque cuarenta años es mucho tiempo. Pero el destino es así.
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