CAST / GAL

El destino en una barra de pan
Pipoca, 54, A Coruña

Cada vez que voy al supermercado, algo es distinto.
Anteayer, la cajera me llamó “Lucía”.
Ayer, mi mano tenía una cicatriz que nunca me hice.
Hoy, un cartel en la sección de panadería decía: “Oferta: barra de pan + vida alternativa”.
Lo tomé a broma.
Pero al pagar, sentí un tirón en el pecho, como si mi alma se descosiera.
Ahora, mi casa huele a lavanda, mi gato se llama Ulises y un hombre duerme en mi cama.
En mi móvil, selfies que no recuerdo.
Lo peor es que parezco feliz.
Y no sé si volver a por otra barra.
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