CAST / GAL

BELLEZA PERPETUA
VICTOR VALDESUEIRO, 46, Salamanca

Amaba tanto a su esposa, que decidió inmortalizar su belleza para que las futuras generaciones también pudieran disfrutar de ella.
La joven lo miraba con ojos vidriosos e inexpresivos, mientras mantenía una pose estudiada al detalle. La melena colgaba sobre los hombros, delicados y cenicientos. Cada rasgo de su cara era impecable y equilibrado: nariz recta, labios carnosos y rictus de impostada felicidad, como el de una muñeca rota.
Le habría gustado ser pintor y retratar sus delicados rasgos, pero el destino había querido que él fuera el mejor taxidermista de toda la ciudad.
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