La número cinco
BC Mariola, 56, A Coruña
Cuando María Antonia Lucrecia llegó al mundo sus padres tenían ya quince gallinas y cuatro hijos. Sus anteriores hermanos también habían sido llamados Antonio en honor a la partera, Antonia Dominga Lucrecia. Pero este era el nacimiento número cinco en aquel humilde hogar y, por lo tanto, a la nueva criatura le tocó el honor de llevar dos de sus nombres.
- Cinco gallinas en pago - dijo su madre.
- Me parece justo - respondió la partera.
No se habló más.
- Ese comienzo marcó mi destino - recordaba Lucrecia cincuenta y cinco años en su lecho de muerte.
- Cinco gallinas en pago - dijo su madre.
- Me parece justo - respondió la partera.
No se habló más.
- Ese comienzo marcó mi destino - recordaba Lucrecia cincuenta y cinco años en su lecho de muerte.