Fin del partido
Rafuski, 50, PALENCIA
Alberto y su pandilla jugaban en aquel campo de tierra descarnada entre risas, carreras y empujones.
Atardecía con esa luz naranja con la que el verano acaba pareciendo un recuerdo.
Los cinco amigos disfrutaban ajenos a todo, porque aún ignoraban que el tiempo siempre acaba ganando.
No lo sabían, pero ya no volverían a estar todos juntos.
Desde entonces, para Alberto el "hasta mañana" dejó de ser una simple despedida y se convirtió en un deseo frente a la nada.
Atardecía con esa luz naranja con la que el verano acaba pareciendo un recuerdo.
Los cinco amigos disfrutaban ajenos a todo, porque aún ignoraban que el tiempo siempre acaba ganando.
No lo sabían, pero ya no volverían a estar todos juntos.
Desde entonces, para Alberto el "hasta mañana" dejó de ser una simple despedida y se convirtió en un deseo frente a la nada.