Está escrito
Luis, 72, Segovia
En ese momento lo comprendí. Comprendí que, estaba escrito. Daba igual lo que hubiera hecho en mis setenta años de existencia. Daba igual lo que hiciera de ahora en adelante. Todas las decisiones que hubiera tomado en todos estos años carecían de importancia. Estaba donde tenía que estar. Hacia lo que tenía que hacer, como una marioneta. Mi destino estaba marcado, como el de cada uno de los seres de la tierra. Lo llevamos escrito con sangre y no podemos escapar. Está escrito, y acabamos donde tenemos que acabar.