Su destino
Franziska, 64, Formentera
Alicia creía que todos nacemos con nuestro destino escrito. El suyo era seguir atada a ese hombre que la despreciaba y maltrataba psicológicamente. Desde hacía años, vivía gracias a las pastillas, pero ya no eran lo suficientemente fuertes para ayudarle a soportar su dolor, ese dolor que le oprimía el pecho y no la dejaba respirar.
Sin embargo, aquel día se levantó decidida a cambiar su destino, a reescribirlo. Se puso su vestido blanco y peinó su pelo cano. Luego, dulcemente se dejo llevar hacia el acantilado y saltó, se sintió libre al hacerlo. Ese era su nuevo destino.
Sin embargo, aquel día se levantó decidida a cambiar su destino, a reescribirlo. Se puso su vestido blanco y peinó su pelo cano. Luego, dulcemente se dejo llevar hacia el acantilado y saltó, se sintió libre al hacerlo. Ese era su nuevo destino.