LA ESTACION
CARLOS SANTYAGO, 63, POBRA DO CARAMIÑAL
El tren salió puntual. Mario había tardado en encontrar aparcamiento y llegó jadeando al andén, pero un minuto tarde. Maleta en mano, maldijo su suerte al ver alejarse su oportunidad. Caminó desolado hacia la cafetería de la estación. Allí, una desconocida, le dedicó una sonrisa cómplice. A ella le había pasado lo mismo. Hablaron de aficiones, de sueños, de trenes perdidos y de inicios como este.
Así es la vida, complementándose entre tristezas y alegrías.
Mario pensó en el destino y en que no siempre llega puntual. A veces, disfrazado de error, a veces, en forma de amor.
Así es la vida, complementándose entre tristezas y alegrías.
Mario pensó en el destino y en que no siempre llega puntual. A veces, disfrazado de error, a veces, en forma de amor.