Hado
Javier Otero Moscoso, 29, A Coruña
Desarrollando los cuentos antiguos, todo giraba en torno al fuego.
Esa inherente capacidad para crear y destruir, asimismo, una forma de unión.
Sutil e hipnótico como el caer de una flor de alelí.
Tesoro, cual primera lluvia tras la sequía que da vida a tu hábitat .
Incontrolable en las manos inadecuadas .
Nadie será capaz de comprenderlo -decían los sabios-, creer en él es un acto de fe.
O eso creían los que hablaban del fuego, sin darse cuenta de que el fuego es la representación de su corazón, capaz de crear luz en la más absoluta oscuridad.
Esa inherente capacidad para crear y destruir, asimismo, una forma de unión.
Sutil e hipnótico como el caer de una flor de alelí.
Tesoro, cual primera lluvia tras la sequía que da vida a tu hábitat .
Incontrolable en las manos inadecuadas .
Nadie será capaz de comprenderlo -decían los sabios-, creer en él es un acto de fe.
O eso creían los que hablaban del fuego, sin darse cuenta de que el fuego es la representación de su corazón, capaz de crear luz en la más absoluta oscuridad.