La plegaria
Mónica RH, 31, Valladolid
-¡No lo cortéis! Lo ruego; de rodillas os lo imploro.
El hilo iridiscente emitía destellos de colores sobre la cenicienta roca de su trono.
El rey del inframundo curvó una sonrisa sórdida.
-¿Para qué me molesto en diseñar las desgracias que en una vida acontecen si el amor quebranta al destino?
Cuando su voz reverberante cesó, el sonido lacerante de las tijeras hizo que las rodillas de la amada se doblaran sucumbiendo al desconsuelo. En el movimiento, su reciente cicatriz borboteó.
-Hora de la muerte: 12:54. Ha rechazado el órgano de la donante-Se lamentó el cirujano apagando el monitor.
El hilo iridiscente emitía destellos de colores sobre la cenicienta roca de su trono.
El rey del inframundo curvó una sonrisa sórdida.
-¿Para qué me molesto en diseñar las desgracias que en una vida acontecen si el amor quebranta al destino?
Cuando su voz reverberante cesó, el sonido lacerante de las tijeras hizo que las rodillas de la amada se doblaran sucumbiendo al desconsuelo. En el movimiento, su reciente cicatriz borboteó.
-Hora de la muerte: 12:54. Ha rechazado el órgano de la donante-Se lamentó el cirujano apagando el monitor.