EL CAMBIO
Antonio Mar, 67, Montilla
Admitámoslo: todos cambiamos a lo largo de la vida. Nadie se puede mantener siendo el mismo y, dándoselas de auténtico, pretender que sostiene la misma forma de pensar de la adolescencia. Las personas debemos madurar y aceptarlo e incluso admitir que, en algún momento, nuestros hijos, a quienes hemos educado y guiado, pueden corregirnos en aspectos en los que nos han superado. Todos debemos asimilar nuestras mudanzas, tanto en habilidades como en apariencia, y adaptarnos a ellas. Y cuando digo 'todos', incluyo también a esos camareros que son tan reacios al cambio.