El Banco del Azar
Natisa, 15, Cáceres
Siempre me dijeron que el destino estaba escrito, como si fuéramos personajes atrapados en un libro que alguien más terminó. Yo no creía en eso. Pensaba que éramos libres, dueños absolutos de nuestras decisiones. Pero aquella tarde, cuando decidí caminar por una calle diferente para despejar la cabeza, lo vi. Estaba sentado en un banco, leyendo el mismo libro que yo había terminado la semana pasada. Nuestras miradas se cruzaron por segundos, pero bastaron. Hablamos, reímos, y la tarde se volvió mágica. Desde entonces, empecé a pensar que tal vez el destino sea azar disfrazado de propósito.