llegando
nubesbajas, 25, A Coruña
Era el tercer día que me despertaba en cuanto salía el sol.
Cuando duermes al raso, tu despertar depende del sol.
Hoy era mi día de llegada.
Tras días de kilómetros bajo el sol o la lluvia, del viento de las costas empedradas, de los jabalíes nocturnos y del miedo a ser descubierto en el bosque por algún transeúnte perdido en la noche...
Llegaba. Por fin. ¿Por fin?
Al pensarlo bien, me deprimía haber llegado a mi destino.
Porque, de repente, mi misión se acababa.
Y era lo único que me mantenía ocupado, evitando pensar que ella ya no está.
Cuando duermes al raso, tu despertar depende del sol.
Hoy era mi día de llegada.
Tras días de kilómetros bajo el sol o la lluvia, del viento de las costas empedradas, de los jabalíes nocturnos y del miedo a ser descubierto en el bosque por algún transeúnte perdido en la noche...
Llegaba. Por fin. ¿Por fin?
Al pensarlo bien, me deprimía haber llegado a mi destino.
Porque, de repente, mi misión se acababa.
Y era lo único que me mantenía ocupado, evitando pensar que ella ya no está.