Ensayo y error
Inés, 33, Vigo
Cerré el coche y corrí hacia el ascensor. Dentro, una voz inició la típica conversación sobre el tiempo, qué pereza. Cuando le miré, me encontré con su sonrisa. Y sonreí también. Llegamos a su piso, nos despedimos.
Volví al garaje. Su coche era rojo, pero ¿Cuál? Escribí mi número en una nota y la dejé en uno de esas características. Tenía que ser el suyo.
Esperé. Me llegó un mensaje. "Ramón, 70 años, jubilado".
Borré el mensaje. Error. Y seguí aparcando el coche en el mismo sitio, con la esperanza de que algún día, la vida nos vuelva a cruzar.
Volví al garaje. Su coche era rojo, pero ¿Cuál? Escribí mi número en una nota y la dejé en uno de esas características. Tenía que ser el suyo.
Esperé. Me llegó un mensaje. "Ramón, 70 años, jubilado".
Borré el mensaje. Error. Y seguí aparcando el coche en el mismo sitio, con la esperanza de que algún día, la vida nos vuelva a cruzar.