Involución
Náyade, 60, Puerto de Sagunto (Valencia)
Le contaba, con voz grave, la evolución de nuestra especie. Le dije que hubo un tiempo en el que nos sosteníamos erguidos y dejábamos de saltar de rama en rama; que algunos se atiborraban de pastillas y la mayoría nos inventábamos fórmulas para ser felices; que comíamos bananas para evitar los calambres y no por puro deleite.
De mi boca salían términos como pilates, ayuno intermitente y bótox. Al escucharlos, Ariadna entró en pánico y abrazó su cuerpo velludo por miedo a que alguien, allá arriba, volviera a agitar la varita mágica y regresáramos a nuestros orígenes.
De mi boca salían términos como pilates, ayuno intermitente y bótox. Al escucharlos, Ariadna entró en pánico y abrazó su cuerpo velludo por miedo a que alguien, allá arriba, volviera a agitar la varita mágica y regresáramos a nuestros orígenes.