Donde escribe el destino
Josiño, 57, Vigo
El día que el mundo se le vino abajo, Clara sintió que hasta su sombra la abandonaba. Vagó por calles empapadas de invierno, buscando sentido en las aceras. Fue entonces cuando lo vio: un cuaderno encuadernado en cuero, en un banco.
Lo abrió, temblando. En la primera página, con tinta antigua: "Resiste. El viento siempre cambia de dirección."
Volvió al día siguiente. Otra frase, otro consuelo. Durante semanas, el cuaderno le habló, como si conociera su tristeza.
Hasta que la vio a ella, dejándolo con delicadeza.
Clara la siguió.
Y supo, mirándose en sus ojos, que el destino también escribe.
Lo abrió, temblando. En la primera página, con tinta antigua: "Resiste. El viento siempre cambia de dirección."
Volvió al día siguiente. Otra frase, otro consuelo. Durante semanas, el cuaderno le habló, como si conociera su tristeza.
Hasta que la vio a ella, dejándolo con delicadeza.
Clara la siguió.
Y supo, mirándose en sus ojos, que el destino también escribe.