¿Culpable?
Maite, 68, A Coruña
Hubo un tiempo en que el Destino controló la vida de los mortales: acudía a sus nacimientos, programaba el uso de sus vidas, y su fin.
Los mortales acabaron culpándolo de todas sus desgracias. Todo lo bueno que les acontecía se lo agradecían a la diosa Fortuna.
Le dolió tanta ingratitud, y le decepcionó, pues otorgaba la tristeza y la felicidad con un orden establecido desde tiempos inmemorables.
Tras muchas dudas decidió abandonar su trabajo.
Les concedió la libertad de tomar decisiones para vivir según les conviniese.
Y, a día de hoy, todavía siguen culpando al Destino de sus males.
Los mortales acabaron culpándolo de todas sus desgracias. Todo lo bueno que les acontecía se lo agradecían a la diosa Fortuna.
Le dolió tanta ingratitud, y le decepcionó, pues otorgaba la tristeza y la felicidad con un orden establecido desde tiempos inmemorables.
Tras muchas dudas decidió abandonar su trabajo.
Les concedió la libertad de tomar decisiones para vivir según les conviniese.
Y, a día de hoy, todavía siguen culpando al Destino de sus males.