CAST / GAL

Anestesia
Raquel, 51, Ferrol

Durante diez años recorrí el mismo trayecto al salir del trabajo. Conocía cada bache, el ritmo de los semáforos y la copa del pino que asomaba tras el muro de piedra. Ayer, mientras esperaba el verde, me di cuenta de que el pino no estaba. En su lugar se alzaba un bloque de ladrillo visto con balcones de cristal. La fachada tenía el verdín acumulado de varios inviernos y ropa tendida en el tercero. Nadie levanta tres plantas en una noche. Al arrancar, no supe si el edificio llevaba allí una década o si era yo la recién llegada.
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