CAST / GAL

La siesta
Maruja Calvo, 47, Culleredo

Siempre hemos compartido el ‘momento siesta’, si por lo que fuera demoraba la cita, ella se acercaba, me miraba y por su expresión entendía inmediatamente su petición.
Envidiaba a menudo sus prioridades.
Esa tarde disfrutábamos de nuestro momento, cuando algo pasó que nos cambió.
Me despertó un intenso olor procedente del Rodicio de la esquina, noté como la carne se posaba en la parrilla y la grasa caía sobre las brasas y el humo de la leña. Me sentí bien, fuerte, ágil y… peluda. Levanté la mirada, vi como mi compañera aún dormía, cerré los ojos y seguí durmiendo .
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