Eran amigos...
Cabo Lobo, 60, Avilés
Jose, había llegado a la conclusión que todos teníamos un destino y que de nada servía intentar escapar de él, mientras pensaba en esto sentado en un banco de la Alameda Compostela, fue interrumpido por un vendedor de la O.N.C.E, que le ofreció lotería, ambos quedaron mirándose fijamente y se reconocieron, habían sido compañeros hace muchos años en la escuela, se saludaron efusivamente y hablaron de sus vidas, antes de despedirse, Jose que jamás había comprado lotería, se sintió obligado y le compró diez boletos.
Se despidieron con un abrazo.
Jamás volvieron a coincidir.
Al día siguiente, Jose era millonario.
Se despidieron con un abrazo.
Jamás volvieron a coincidir.
Al día siguiente, Jose era millonario.