Inevitable
Andrés Vivas G., 28, Vigo, Pontevedra, 36206
Era inevitable que mis ojos se fijaran en ti.
Cómo no hacerlo cuando tu presencia iluminó no solo aquella habitación, sino mi mundo entero. Cuando escuché tu melodía no me sentí bañado por la luz de los reflectores, no. Cuando lo hice me sentí rodeado por un incendio tan pacífico que no quería escapar.
Fue sobrecogedor y atemorizante, sí. Pero, sorprendentemente, solo te seguí y te seguí y así fue. Eras la flautista, tejedora de sueños, y yo el ratón. Tú eras de lo que todos hablaban, y yo me negaba a creer, y de seguirte, al final… Fuimos inevitable.
Cómo no hacerlo cuando tu presencia iluminó no solo aquella habitación, sino mi mundo entero. Cuando escuché tu melodía no me sentí bañado por la luz de los reflectores, no. Cuando lo hice me sentí rodeado por un incendio tan pacífico que no quería escapar.
Fue sobrecogedor y atemorizante, sí. Pero, sorprendentemente, solo te seguí y te seguí y así fue. Eras la flautista, tejedora de sueños, y yo el ratón. Tú eras de lo que todos hablaban, y yo me negaba a creer, y de seguirte, al final… Fuimos inevitable.