CAST / GAL

Todo cambia
Silvia, 47, Gondomar

El atardecer creaba un baile de sol y sombras que daban a la imagen aires de postal antigua. Caminé hacia la fuente que presidía el centro de la solitaria plaza. De su caño, ya no manaba agua. Acaricié la piedra, más sucia, más vieja, pero la misma que me había despedido 30 años antes. Cerré los ojos y visualicé la escena; niños corriendo, ancianos a la sombra del viejo roble y yo, despidiéndome con la promesa de volver. Y cumplí, pensando que a mí regreso todo estaría igual. Pobre incauta. Si ni yo era la misma. Todo cambia.
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