Vaciado
Voni, 40, Coruña
Vendí los muebles. Regalé su ropa. Guardé las fotografías, los libros con notas en los márgenes y el bastón junto a la puerta. Cerré cajas durante horas.
Cuando terminé de vaciar la casa de mi abuelo, las gafas seguían sobre la mesilla. Las cogí un instante. Miré la habitación vacía.
Después las dejé donde estaban.
Necesitaba creer que todavía iba a volver.
Cuando terminé de vaciar la casa de mi abuelo, las gafas seguían sobre la mesilla. Las cogí un instante. Miré la habitación vacía.
Después las dejé donde estaban.
Necesitaba creer que todavía iba a volver.