Bienvenido a mi mundo
Javier, 42, Ponferrada
Javier, 42, Ponferrada
Su cabeza apenas era más grande que la palma de mi mano. Besé su frente y apagué la luz.
En nuestra primera noche en casa me quedé a escuchar. Me acosté con su cunita pegada a mi cama y, a través de los barrotes, su mano permanecía cerrada con fuerza sobre mi dedo.
Es...
En nuestra primera noche en casa me quedé a escuchar. Me acosté con su cunita pegada a mi cama y, a través de los barrotes, su mano permanecía cerrada con fuerza sobre mi dedo.
Es...